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Rastreadores COVID-19

La inexistente labor de los rastreadores covid

Hablamos con dos familias valencianas que echaron a faltar el trabajo de los rastreadores covid
La inexistente labor de los rastreadores covid
Imagen: Ana García en su puesto de teletrabajo // Foto: Marta Valverde

VALENCIA, 22/12/2020.- Desde que comenzó la desescalada, las autoridades sanitarias instaron a las comunidades autónomas a contratar personal especializado para realizar la tarea de rastreadores del coronavirus. La tarea es sencilla, llamar a aquellas personas que hayan dado positivo, pedirles que les faciliten sus contactos más próximos y llamar a estos para informarles de que deben someterse a una prueba PCR por contacto estrecho con un positivo.

Sin embargo, para dos familias valencianas, estos rastreadores no existen. uValencia ha podido contactar con dos valencianos que no recibieron ni una sola llamada por parte de los rastreadores y ellos mismos tuvieron que tomar todas las precauciones y avisar a sanidad ante la incertidumbre de un posible contagio.

Francisco González es electricista, una profesión considerada como esencial, en una empresa muy pequeña especializada en reformas. Está acostumbrado a trabajar con un único compañero y en muchas ocasiones, solo. Además debido al esfuerzo físico que le supone su trabajo, muchas veces trabaja sin mascarilla, lo que según ha declarado para este medio, ‘‘no supone ningún problema porque estoy completamente solo mientras hago las reparaciones, ni siquiera están los dueños de las reformas’’.

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Francisco González con sus herramientas de trabajo en su garaje // Foto: Marta Valverde

Un lunes, como cualquier otro, González estaba trabajando junto con un albañil. Ambos estaban reformando un piso en el centro de Valencia, trabajaban sin mascarillas pero el piso en cuestión tenía la ventilación pertinente, ya que aún no habían colocado los cristales de las ventanas. ‘‘Mi relación con el albañil ese día, se quedó ahí. No bajé a almorzar con él, pero mi jefe y otro albañil sí lo hicieron’’, nos narra González al recordar cuál fue su contacto con el que sería un futuro positivo.

‘‘La semana fue con normalidad, pero el viernes mi jefe me avisó de que el albañil llevaba cuatro días muy grave en la UCI por coronavirus’’, afirma Francisco González al darse cuenta de que había tenido su primer contacto estrecho con un positivo por COVID-19 desde el inicio de la pandemia. En ese mismo momento, tanto como González como su jefe se dispusieron a hacerse un test para despejar sus dudas.

''Los rastreadores no llegaron a contactar con nosotros'', Francisco González

Finalmente, ambos dieron negativo y la historia se quedó en un simple susto. ‘‘Lo que me sorprendió es que sanidad sabía desde el lunes que este albañil había dado positivo, pero los rastreadores no llegaron a contactar con nosotros’’, nos relata González, ‘‘por suerte dimos negativo, pero si hubiéramos dado positivo, nuestras familias se hubieran contagiado también’’.

Desde uValencia le hemos preguntado a Francisco González si, más de un mes después de aquel susto, las autoridades sanitarias se pusieron en contacto con él en algún momento, aunque ya fuera tarde, a lo que nos ha contestado con un rotundo no, ‘‘ni siquiera guardé cuarentena porque no sabía que había estado en contacto estrecho con un positivo. Si el albañil no llega a pedir a su familia que contactase con mi jefe, a día de hoy seguiríamos sin saber nada’’.

Afortunadamente, esta historia se quedó en solo eso, en una historia. La vida cotidiana de González y su familia no se vio afectada, pero desde entonces supieron que los rastreadores, si existían, no habían cumplido con su trabajo en su caso.

Foto buhardilla (1)

Una experiencia muy similar a la que le sucedió a Ana García, una trabajadora de una correduría de seguros en la zona financiera de Valencia. ‘‘Llegué a casa un martes y mientras hablaba con mi hija me llamó mi compañera de trabajo diciéndome que, ese mismo día, había dado positivo’’, ha declarado García para este medio. Desde ese momento se puso en cuarentena preventiva, a la espera de que le llamasen desde sanidad indicándole qué tenía que hacer. ‘‘Mi compañera me pidió mis datos personales, como mi tarjeta del sistema de salud, para poder facilitárselos a sanidad cuando llamasen los rastreadores’’, nos ha contado García.

Durante el martes y el miércoles de esa semana, sanidad no realizó ninguna llamada a García, pero tampoco a su compañera que había dado positivo, a lo que Ana García decidió llamar por su cuenta a su centro de salud antes que seguir esperando a los rastreadores. ‘‘No me quedaba alternativa, estaba poniendo en riesgo a mis hijas y a mi marido’’, ha confesado García.

Lo cierto, que aunque la casa en la que vive Ana García es lo suficientemente grande como para mantenerse aislada, ella tenía que seguir teletrabajando desde una buhardilla, donde por las noches dormía su marido. ‘‘No comíamos juntos, pero todo lo que yo tocase en la cocina había que desinfectarlo, y algo se podía escapar’’, nos cuenta García. 

Tras llamar a sanidad e informar del caso, le citaron para una prueba PCR ese mismo viernes, pero los resultados no estarían hasta el lunes siguiente, con lo que le esperaba más días de cuarentena aislada en su dormitorio. ‘‘Fue bastante duro. Durante el primer confinamiento tampoco podíamos salir de casa, pero al menos podía interactuar con mis hijas y mi marido dentro de nuestra casa; y cuando tú estás en cuarentena, estás completamente sola’’, ha confesado García sobre los días que estuvo aislada.

La prueba salió negativa, pero aún le esperaban cinco días de aislamiento por si presentaba síntomas, ‘‘me quedé más aliviada, pero era consciente de que podía desarrollar síntomas en los siguientes días’’. Finalmente, Ana García no presentó ningún síntoma y su cuarentena había acabado. ‘‘Aunque sabía que no estaba contagiada, tenía miedo de salir del dormitorio y poder infectar a mi familia’’, ha declarado García para este medio.

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Dormitorio donde Ana García guardó cuarentena // Foto: Marta Valverde

 

''Nadie contactó con mi compañera que había dado positivo para pedirle sus contactos'', Ana García

Una cosa que tiene segura, es que si no hubiera llamado ella misma a sanidad, nadie se habría puesto en contacto con ella. ‘‘Una de mis compañeras, que vive sola, decidió esperarse a la llamada de los rastreadores. Casi un mes después sigue esperando a que la llamen y es que nadie contactó con mi compañera que había dado positivo para pedirle sus contactos’’, ha afirmado Ana García enfurecida por la inexistente labor de los rastreadores.

Dos historias que pueden, o no, ser casos aislados entre el centenar de brotes y contagios que se producen a diario. Sin embargo, estos casos no se limitan a solo dos familias, si no a todos los trabajadores y sus respectivas familias que tampoco fueron atendidos ni avisados por los rastreadores. Gracias a la colaboración de Francisco González y Ana García, uValencia ha podido llegar a un recuento de mínimo 40 personas que podían haberse contagiado entre los dos casos, lo que hubiera sido un brote importante en la ciudad de Valencia.

Tipo: Noticia
Subtema: Sanidad
Territorio: Valencia