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Una mirada hacia Orriols, ¿de la multiculturalidad a la inseguridad?

Los vecinos denuncian el abandono de las instituciones como causa de la ocupación, la delincuencia y el tráfico de drogas en el barrio
Una mirada hacia Orriols, ¿de la multiculturalidad a la inseguridad?
Imagen: Movilizaciones de los vecinos de Orriols en el mes de junio / Fuente: Levante

VALÈNCIA - Conocido como Barona, por el nombre del promotor que lo hizo crecer (José Barona), Orriols siempre ha sido un barrio de acogida, un barrio de inmigrantes, pero que en las últimas décadas pierde poco a poco población. Algunos lo achacan a la falta de identidad, mientras que otros orgullosos lo aprecian por su mezcla de gentes. Al norte de la ciudad, sus límites chocan con la huerta.

orriols

Es conocido como un barrio con una gran densidad poblacional y con la mayor consistencia de población inmigrante de la ciudad de Valencia. Orriols siempre ha sido un barrio de emigrantes desde que se fundó. Empezó a llegar mucha gente de diferentes lugares de España: de Andalucía, de Extremadura y sobre todo de Cuenca. Se formó como barrio obrero y ha continuado siéndolo, ahora con los emigrantes que han venido de diferentes países en los últimos años.

Según ha informado a este medio Mauricio Pinto, uno de los representante de València Acull, la vida en el barrio se divide por zonas y hay una en concreto que ya se ha convertido en epicentro del problema, abarcando las calles San Juan de la Peña, el final de Arquitecto Rodríguez y algunas calles adyacentes. El problema radicó en 2008, donde cualquiera podía comprar una vivienda con seis meses de nómina. Después llegó la crisis, el año 2010, y la mayoría se quedó sin trabajo. Al no haber trabajo la gente se dedica a robar y el barrio se está vaciando por este problema.

Aquí es donde, en los últimos meses, se mueven distintas bandas. Esta falta de trabajo y de trabajo que sufren los jóvenes en sus calles ha provocado diversos focos de delincuencia y situaciones que van más allá de lo cívico. Se juntan y se dedican al trapicheo de droga. Unos se ponen en una esquina, otros en la siguiente esquina y se crea el conflicto: la competencia. Se enfrentan por quitarse a los clientes a plena luz del día y delante de los vecinos o de cualquier peatón.

 Despliegue policial en el barrio de Orriols / Fuente: El diari CV

Desde el conjunto de colectivos y organizaciones de Orriols se echa la culpa al abandono institucional que sufre el barrio, por el que siempre se ha protestado sin respuesta. La falta de infraestructuras necesarias como servicios sociales no saturados, bibliotecas públicas o una red de servicios básicos provoca una falta de seguridad en los vecinos. Debido a la alarma social que ha provocado estas reyertas, el alcalde de València, Joan Ribó, visitó Orriols para escuchar las quejas y propuestas de las principales organizaciones vecinales que fueron invitadas al encuentro. Desde entonces son varias las patrullas policiales que vigilan el barrio durante el día.

Mauricio Pinto: "Un barrio al que todo le llega lo último, lo que sobra, todo está atrasado"

Algunas de esas organizaciones, como València Acull, llevan más de treinta años en el barrio, acompañándolo en ese proceso de cambio multicultural y luchando para que aquellas personas de más de treinta nacionalidades diferentes que han elegido vivir en él, lo hagan en igualdad de condiciones.

Si se habla con los vecinos, las opiniones varían. Algunos comentan que el barrio está un poco complicado, pero que también han exagerado mucho ellos porque tienen miedo. Otros denuncian el aumento de la ocupación y como muchos jóvenes les preguntan cuando los ven entrar en sus casas si es su residencia habitual o no para saber qué pisos están vacíos y poder entrar. Es cierto que muchos vecinos, si aún no lo han hecho, están deseando abandonar el barrio. Sin embargo, cada vez son más los que están luchando por un Orriols seguro, multicultural e integrador.

Son muchos los negocios que han ido cerrando durante los últimos meses. Las consecuencias de la crisis económica y la posterior crisis de la pandemia ha golpeado con especial fuerza el barrio. A su vez, hay personas que buscan culpables concretos, en este caso los extranjeros que se han mudado al barrio. Las últimas peleas, dicusiones y altercados protagonizadas por inmigrantes han llevado al aumento de un discurso de odio en las calles.

Frente a todo esto, desde las diferentes organizaciones y colectivos vecinales se pide que no se haga caso al miedo y que hay que seguir movilizándose para reconstruir un Orriols libre de odio, seguro y ejemplo de convivencia multicultural como ha sido siempre. Y que la mala fama que se le está imponiendo a través de los medios, tanto locales como nacionales, tiene que servir como arma de protesta y de cambio para que las instituciones tomen el papel que abandonaron hace años.

Tipo: Noticia
Subtema: Sociedad
Territorio: Valencia