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Profundizando en la hostelería alicantina

La situación de la pandemia en España aumenta las restricciones para el sector hostelero y el ocio nocturno
Profundizando en la hostelería alicantina
Imagen: El mural de Pedro Sánchez en una de las calles de Valencia. / EFE

El sector hostelero, que ya era un sector bastante castigado que siempre ha “presumido” de unas largas jornadas de trabajo, precariedad en los contratos, economía sumergida, temporalidad estacional, y no olvidemos que es un sector que a diferencia del sector secundario e industrial tiene muy poco valor añadido al producto que vende, lo que deja bajos márgenes de beneficio.

Si es cierto, que en la última crisis de 2008, los sectores que más afectados se vieron fueron el de la construcción y el sector bancario, no cabe duda de que en esta pandemia uno de los sectores que más piedras en el camino se está encontrando es el sector de la hostelería que ha tenido que adaptarse a una infinidad de nuevas normativas, establecidas por dudosos criterios técnicos y la mayoría de las veces con un escaso margen de maniobra para los hosteleros.

Las nuevas medidas impulsadas por el Gobierno, entre las cuales se encuentra la declaración del Estado de Alarma y la aplicación del toque de queda, se encuentran recogidas en el Real Decreto 926/2020 publicado el pasado 25 de octubre. El presidente del Gobierno anunciaba en rueda de prensa que el Estado de Alarma podría durar hasta el 9 de mayo.

Este nuevo Real Decreto implementa nuevas restricciones y medidas de seguridad tales como la declaración del Estado de Alarma (art.1), la limitación de la libertad de circulación de las personas en horario nocturno (art.5), limitación de entrada y salida en las Comunidades Autónomas (art.6) y  limitadas a 6 personas las reuniones públicas o privadas (art.7). Dichas medidas quedarán al amparo de lo que las autoridades competentes valoren conforme a los indicadores sanitarios, sociales y económicos que puedan afectar a los trabajadores y las trabajadoras. De hecho, la vicepresidenta Mónica Oltra, no descarta tomar restricciones más duras.

Pese a que la mayoría de enfoques o reportajes se han hecho desde el punto de vista de los empresarios de este sector, no cabe olvidar que los trabajadores del sector hostelero existen y se hayan llenos de incertidumbres ante el futuro , con el único salvavidas que es la prórroga de los ERTE hasta el 31 de enero: “El Gobierno aprueba la prórroga de los ERTE hasta el 31 de enero, con ayudas para todas las empresas”

Y es que, según los datos de la Confederación Empresarial de Hostelería y Turismo de la Comunidad Valenciana, alrededor del 20% de bares y restaurantes todavía no han podido abrir el negocio desde el inicio de la pandemia, es decir, en torno a 7.000 bares y 60.000 puestos de trabajo se encuentran en una situación extremadamente delicada

 

Con la intención  de mostrar la realidad de esta nueva situación hemos recogido los relatos de dos trabajadores en el sector hostelero de la Comunidad Valenciana. En primer lugar, Xavi Sirera, de 22 años, es camarero ocasional en un restaurante de Banyeres de Mariola (Alicante). Nos comentaba acerca de la excepcionalidad de la situación, sobre todo a la hora de tratar con los clientes, aunque después de cuatro meses de reapertura nos asegura que “ya nos hemos hecho”.

“Sí que es verdad que al final, pese a mantener la distancia y usar la mascarilla, si uno de nosotros estuviese contagiado se tendría que cerrar el bar. Creo que no se podrían evitar los contagios entre trabajadores”. Afirma Xavi en relación con la posibilidad de contagiarse en su puesto de trabajo. Sin embargo, asegura que “los clientes suelen entenderlo en su gran mayoría, pero hay gente de todo tipo, como los que vienen todos los días y se relajan un poco más, los motoristas, ciclistas y demás... pero son casos puntuales, por lo general cumplen con la normativa”.

El camarero de Banyeres concluye con una visión positiva respecto de sus horarios y productividad, ya que, con esta situación sabe a qué hora acabará de trabajar permitiéndole conciliar de mejor forma su vida familiar.

Por otro lado, a solo 20km de distancia, conocemos la experiencia de María Virtudes Verdú, de 47 años y cocinera en el Bar el Duende de Villena (Alicante). Nos muestra una visión más precaria y preocupante de la situación: “en mi restaurante, el aforo y las distancias de seguridad se lo pasan por el forro... ahora sí que la barra no se puede usar, pero hoy hemos tenido almuerzos al 100% de capacidad. El Jefe de la Guardia Civil es amiguete de allí, y pasan de los controles, pasan de todo”.

Bar-Cafetería Duende (Villena)

Imagen: Bar Cafetería El Duende (Villena) / Facebook

En este sentido, María Virtudes comenta algunas de las quejas de los clientes al entrar al bar como que las mesas están muy juntas, sin embargo, “hay otros  clientes que parece que sean de otro mundo, que cogen y juntan mesas y no puedes pasar, no limpian las mesas...”. La cocinera, madre de dos hijos, continúa profundizando en su situación actual explicando el miedo que siente: “soy una persona que trato con muchas personas y esas personas pueden estar contagiadas. Yo soy la que menos puedo contagiar porque estoy en la cocina, pero cuando salgo, todo  el mundo está allí sin mascarilla”.

Ambos entrevistados aseguran que la inversión realizada por el dueño del bar para seguir el protocolo Covid-19 se basa únicamente en la compra de gel hidroalcohólicoAl contrario que Xavi, la cocinera  de Villena está realmente preocupada por sus derechos laborales: “sigo con el mismo sueldo, y con más riesgo, pero en ningún momento ha tenido un detalle (el jefe), no, no, al revés, está pensando en recortar”

 

Tipo: Noticia
Subtema: Sociedad
Territorio: Alicante