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Dame veneno que quiero morir

La Veneno ha vuelto más fuerte que nunca

“De lo que no se habla, no existe, y lo que no existe, se margina” y por fin, los Javis han hablado, han puesto voz a una realidad que estaba marginada. La vida de Cristina Ortiz, "La Veneno", como jamás se había contado en las pantallas
La Veneno ha vuelto más fuerte que nunca
Imagen: Isabel Torres, Daniela Santiago y Jedet, “las tres venenos” que interpretan a Cristina. Foto: Cadena SER Madrid

10/11/2020- VALENCIA. La serie española Veneno para AtresPlayer Premium creada por Javier Calvo y Javier Ambrossi ha marcado un antes y un después en el mundo LGTBIQ+, ha conseguido situar en el centro del relato la realidad trans de nuestro país a partir de la figura de Cristina Ortiz, la Veneno.  La narración se basa en un recorrido histórico fusionando varias líneas temporales desde los años sesenta, con el nacimiento e infancia en su pueblo natal (Adra), donde tuvo que sobrevivir bajo la España cruel y violenta de los últimos años del franquismo y la transición,  hasta su muerte, el 9 de noviembre de 2016, pasando por diversas etapas de su vida, donde las actrices Isabel Torres, Daniela Santiago y Jedet interpretan la figura de Cristina en los diferentes años a través de las investigaciones de la joven periodista Valeria Vegas (Lola Rodríguez).

Con un carácter reivindicativo y revolucionario, esta serie pretende visibilizar  a un colectivo históricamente marginado y maltratado, a través de un tratamiento televisivo ejemplar. Es una contundente denuncia política al desprecio de las instituciones a esta realidad.

Los Javis son especialistas en captar momentos de cotidianidad 'kitsch' (inolvidables las apariciones de Paca La Piraña), pero también en esta ocasión son capaces de transgredir, de introducirse en las zonas más oscuras en un equilibrio muy complicado de conseguir entre la crudeza y la ternura, la inocencia y la decadencia” afirma Beatriz Martínez (BeatrizMartnezG) periodista de "ElPeriódico".

“Si las personas trans  son la sigla más olvidada del colectivo LGTBIQ+ hasta ahora, la televisión se está convirtiendo en la mejor herramienta para contar con la visibilidad que siempre han demandado"

Una cosa a destacar de la serie, es el tratamiento de la historia que se le ha dado, los creadores  no solo se han centrado puramente en la figura de Cristina Ortiz narrando su vida, sino que han querido ir más allá, han querido contar los hechos de una manera más amplia y extensa, incluso a veces esperpentizado. Esta serie apunta a una reflexión sobre el sensacionalismo de los medios de comunicación y la necesidad de referentes, que aún hoy en día, carece. 

Los autores tratan esto desde un discurso que expone el arma de doble filo que es la fama televisiva, mostrando escenas como la de una profesora de periodismo que pregunta a sus alumnos, ”¿Qué papel tienen los medios de comunicación en la sociedad?”, analizando la teoría de La espiral del silencio de Elisabeth Noelle-Neumann, y desarrollando esta a lo largo de la serie, en manos de Valeria Vegas y su diario, utilizando flashbacks y flash forward para entenderlo mejor e hilar y conducir el relato.

Dos mujeres que nacieron en épocas muy diferentes pero que acaban unidas para siempre cuando Valeria decide escribir un libro sobre la vida de la icónica Cristina, la Veneno.

Desde los años noventa, Cristina aparece en los programas de entretenimiento mostrándose abiertamente como trans, pero esto no sólo visibiliza este colectivo, sino que, si no se trata de una manera sensible y cuidada, se puede llegar a teatralizar y convertir en "mofa". Por ejemplo, la ferocidad sensacionalista de los medios de comunicación para ganar dinero y sacar provecho de la gente. Así en parte, los Javis demuestran en la serie su fascinación por el mundo de la farándula, dando una nueva vida a las “viejas glorias” de estos programas de televisión que fueron absorbidos con la misma intensidad con las que fueron expulsadas cuando ya no interesaban al público o al negocio de estos programas. 

Los Javis han querido mostrar que hay detrás de la figura pública de la Veneno en programas de entretenimiento, el apetito despiadado del amarillismo mediático, muy comunes en cadenas como Telecinco, su capacidad explotativa de telebasura y su poder para legitimar solo las identidades mayoritarias. Saber aprovechar esta perspectiva para no quedarse ahí, en lo mediático, en lo que vende, sino entender el trasfondo de todo esto, es lo que a los creadores se les da muy bien. 

Escenas perfectamente calcadas

 

Todas las escenas basadas en las imágenes públicas de la Veneno, están perfectamente conseguidas, desde su cuidado vestuario y caracterización, como el lugar donde se encuentra, como por ejemplo las imágenes del programa presentado por Pepe Navarro Esta noche cruzamos el Mississipi. Tienen una similitud a la realidad que solo los Javis saben representarlo tan excelentemente, momentos y personajes épicos que se quedan clavados en el imaginario colectivo aunque no sean ni protagonistas, ellos saben cuidar cada escena con el atrezzo correspondiente. 

En la serie aparece perfectamente explicado el  tratamiento periodístico, por así decirlo, en dos épocas diferentes, por un lado en los años noventa (1996) cuando la periodista Faela Sainz (Lola Dueñas) sale al parque del Oeste a grabar una noticia para el programa y acaba descubriendo a Cristina, hasta llegar a increparla para que participe en Esta noche cruzamos el Mississipi porque sabía que con esas imágenes inéditas y arriesgadas, tendría contenido para alimentar las masas, y al mismo tiempo, conservar su trabajo: esto tendría mucho jugo mediático. Por otro lado ,en el año 2006 cuando la joven periodista Valeria se siente identificada con Cristina y decide ir a buscarla para conocerla y escribir un libro sobre ella, después de presentarse a un concurso literario de la universidad. En esta etapa vemos un tratamiento más “inocente”, mediante escenas muy “pre-redes”, donde mediante unos SMS vía blackberry nos traslada a la superficialidad inocente de los guiños y la hondura emocional de su historia.

En cuentas de Instagram como @lavenenocristina o @lavenenoficial, podemos encontrar imágenes inéditas de La Veneno, perfectamente conseguidas en la serie de Atresmedia Premium. 

Imagen: A la derecha Cristina Ortiz y a la izquierda la actriz Daniela Santiago. Foto: El Español

Imagen: A la derecha Cristina Ortiz y a la izquierda la actriz Daniela Santiago. Foto: El Español

Esperemos que cuando acabe la serie algo haya cambiado, que no se “vuelva a la normalidad”. Es un gran momento y oportunidad para visibilizar a las actrices trans, abrir una puerta y que la sociedad vea que es posible, y ya no solo a nivel de actuación, sino en la vida en general, donde aún es más difícil encontrar un  trabajo digno. Hasta el momento, los personajes trans eran interpretados por hombres con peluca o mujeres cis, por eso, Veneno ha sido una novedad, un punto de inflexión en cuanto esta polémica, pero como dice Jedet "esto "puede ser un eclipse, algo que pasa cada mucho tiempo".

 “Lo ideal sería que una persona trans pudiera hacer cualquier papel”, tiene claro Daniela Santiago. En la práctica, suelen recibir solo papeles de personajes trans: de ahí lo importante que resulta que esos pocos papeles no caigan en manos de hombres cis con peluca, por brillantes que sean.

 

Tipo: Noticia
Tema: Cultura
Territorio: España