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La realidad en la distopía de 'El cuento de la criada'

La adaptación de la novela de Margaret Atwood que nos adentra en una sociedad no tan ficticia
La realidad en la distopía de 'El cuento de la criada'
Imagen: Cartel promocional de 'El cuento de la criada'. Fuente: Hulu.

VALÈNCIA.- Hay que imaginar, aunque no demasiado, una sociedad donde los problemas del cambio climático ponen en amenaza la supervivencia de la raza humana: se terminan los recursos, aparecen nuevas patologías, hay un desplome de la natalidad… ¿Qué pasaría en ese momento? De esto trata El cuento de la criada, una serie distópica popularizada por la plataforma HBO que narra la forma de vivir (o sobrevivir) de su protagonista.

En Estados Unidos se produce un golpe de estado por parte de un grupo totalitario y se instala un nuevo régimen dictatorial, la República de Gilead, y se rompen las normas y las clases sociales tal y como se conocían. En ella, las mujeres son subyugadas; por ley no tienen derecho a trabajar, a leer, a escribir o a controlar dinero o propiedades, y algunas de ellas forman parte de una de las nuevas figuras que imponen los dirigentes: las criadas. Este papel surge por el deseo de los líderes de Gilead de tener descendencia y repoblar la nación, pues o bien sus esposas o bien ellos mismos tienen problemas para tener hijos, por lo que las criadas son mujeres jóvenes y fértiles que, vistas como un “recipiente”, sirven para cumplir ese deseo.

Defred (Elisabeth Moss), como una de las pocas mujeres fértiles que quedan, es la criada de la casa de un comandante y forma parte del grupo de mujeres obligadas a la esclavitud sexual. En esta sociedad en la que cualquier equivocación puede poner en peligro su vida, Defred busca a la hija que le arrebataron mientras trata de sobrevivir, sabiendo que, si la descubren, puede ser mutilada, trasladada a las colonias o ejecutada.

El éxito de la serie viene dado por la semejanza que tiene con el mundo real, pues aunque El cuento de la criada sea una historia distópica, abre un debate sobre la sociedad actual: el hecho de que las mujeres sean vistas como objetos reproductores, la polémica en torno a la gestación subrogada, los llamados "niños robados”, la falta de solidaridad entre las mujeres a las que se les somete también como guardianas de la moralidad o la persecución de las conductas consideradas antinaturales por su falta de objetivo reproductor como la homosexualidad. De esta forma, la historia se ha convertido en un icono para la cuarta ola del movimiento feminista, y la forma de vestir de las criadas que la protagonizan son ahora un símbolo en la lucha por la igualdad.

Activistas argentinas a favor de la legalización del aborto protestan en Buenos Aires. Fuente: AFP.

Otra de las pruebas de que es una serie no tan distópica es que, además de los problemas que viven las mujeres, se tratan otros muchos de relevancia actual o que han existido en algún momento de la historia: la migración, el medio ambiente, el control de la natalidad, los estados basados en el totalitarismo religioso o los campos de concentración.

La serie es una adaptación del libro The Handmaid’s Tale (1985), de Margaret Atwood, y ha sido galardonada con varios de los premios audiovisuales más prestigiosos. Cuenta con 12 estatuillas Emmy y 2 Globos de Oro, entre otros, que reconocen tanto el trabajo técnico como la calidad de la serie y de sus actrices.