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'La crónica francesa': El retrato de un pasado que realmente nunca fue

Wes Anderson vuelve a las grandes pantallas con una película con una carta de amor al periodismo
'La crónica francesa': El retrato de un pasado que realmente nunca fue
Imagen: Cartel de 'La crónica francesa'. Fuente: FilmAffinity

A los críticos de Wes Anderson les encanta odiar el quisquilloso formalismo y la meticulosa puesta en escena de sus películas, que fácilmente terminan siendo tachadas de parecer libros de cuentos para niños o revistas anticuadas de un pasado romántico.

Como si quisiera burlarse de ellos, el director ha diseñado explícitamente su última película, 'La crónica francesa' (titulo original en Inglés: The French Dispatch), como si fuera la última publicación de una revista literaria de antaño. Probablemente esta reafirmación casi impertinente de sus "obsesiones" no servirá de mucho para aplacar a los críticos, pero promete no defraudar a sus fans.

Todo comienza con una nota triste: la inminente disolución de la revista y los homenajes a su querido difunto editor (Bill Murray), un jefe duro y de la vieja escuela que protegía y cuidaba mucho a sus escritores (su personaje está inspirado en los editores fundadores del New Yorker, Harold Ross y William Shawn). La plantilla decide publicar unas memorias en las que se detallan las mejores historias del periódico a lo largo de los años: un artista condenado a cadena perpetua, unos disturbios estudiantiles y un secuestro resuelto por un cocinero.

Como de costumbre en sus películas, todo está minuciosamente calibrado, hasta el último detalle, y las historias se multiplican dentro de otras historias, un enfoque que solo parece haberse intensificado desde El gran hotel Budapest (2014).

La crónica francesa es posiblemente la película más autobiográfica de Wes Anderson, un estadunidense que lleva mucho tiempo residiendo en Paris. La tendencia casi infantil del cineasta, tal vez síntoma de su eterna juventud ("Ya no puedo imaginarme como un hombre adulto en el mundo de nuestros padres", dice uno de sus personajes, un estudiante inadaptado y rebelde), de mover a sus personajes como si fueran marionetas de juguete, contrasta con la idea que tenemos del "viejo Continente" que es Europa, creando en sus espectadores momentos improbables de conexión y melancolía.

Porqué en esta película su mundo de fantasía llega casi a lo patológico, y esto consigue aumentar esta sensación de perdida de un pasado (que realmente nunca fue) del mundo de la escritura y el periodismo.

Tipo: Noticia
Tema: Cultura
Territorio: Mundial