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El edificio ocupado pertenece a la Consellería de Mónica Oltra

Esperanza Obrera: la solidaridad en el centro de Valencia

El colectivo cumple un año de albergue para personas desahuciadas y repartos de alimentos semanales a decenas de familias
Esperanza Obrera: la solidaridad en el centro de Valencia
Imagen: Fachada del edificio en Calle Colón, 80. Fuente propia.

El colectivo Esperanza Obrera cumple un año desde que ocuparon un inmueble para utilizarlo como albergue temporal para familias desahuciadas y como banco de alimentos, entre otras actividades. Sin embargo, el edificio que actualmente se encuentra en la Calle Colón 80, anteriormente estaba en Pintor Sorolla 18, la calle donde se encuentran las grandes sedes de los bancos en la capital del Turia. Éste pertenece a la familia Usó Ferrera, la quinta familia más rica de la Comunidad Valenciana con un patrimonio de más de 400 millones de euros y que posee un 5% de las acciones de Coca-Cola European Partners. En su manifiesto fundacional, la organización comunicaba que recuperaban un espacio que se encuentra abandonado para ponerlo al servicio de las necesidades de las familias más necesitadas, haciéndolo en pleno centro de la ciudad para "denunciar la pobreza allí donde los políticos y el sistema no quieren que se vea".

Tras realizar varios repartos de alimentos, comida caliente o juguetes, además de albergar a decenas de personas sin alternativa habitacional, recibieron la denuncia de la familia y la orden de desalojo del juez. Pese a que tenían tres días para recurrir, una mañana antes de un reparto de alimentos, casi medio centenar de policías irrumpieron en el edificio, desalojándolo y deteniendo a cinco personas, entre ellas dos personas que se encontraban en ese momento viviendo dentro. Tras dos días en los calabozos, los detenidos salieron teniendo pendiente un juicio en el que la policía les acusa de atentado a la autoridad.

Una semana después del desalojo, el colectivo ocupó de nuevo un edificio en Calle Colón, esta vez perteneciente a la Consellería de Igualdad y Servicios Sociales presidida por la Vicepresidenta de la Generalitat, Mónica Oltra. El colectivo declaró que se trataba de un pulso hacia la representante de Compromís, ya que durante el periodo anterior no le había ofrecido ninguna alternativa a las familias vulnerables que acudían a Esperanza Obrera y denunciando que es su propia consellería la que debería evitar que hubieran familias en esta situación.

Desde entonces, el colectivo ha seguido realizando recogidas y repartos de alimentos, asesorías laborales y de vivienda y acudiendo a parar desahucios. Hace unos meses, recibieron una carta del secretario de Oltra en la que denunciaban a través de la vía penal tanto a las cinco familias que actualmente se encontraban viviendo dentro, así como a una representante de la organización. El juicio tuvo lugar el pasado 28 octubre, mientras se organizó un reparto de alimentos y una concentración en la puerta con cerca de 200 personas. Finalmente, el juez absolvió a todos los acusados menos a una mujer que contaba con antecendentes penales. Por ahora, el colectivo espera que les llegue la fecha de desahucio definitiva, pero mientras tanto ya han organizado un reparto de juguetes y de alimentos para estas navidades.

La vida en Esperanza Obrera

Actualmente, en el edificio viven cinco personas, además de los voluntarios y organizadores que pasan día a día por él. La que más tiempo lleva es Fani, de 56 años y que fue una de las personas detenidas en el desalojo del anterior inmueble. Ha trabajado toda su vida de limpiadora, pero a causa de una minusvalía tuvo que dejar de trabajar y su pensión apenas le alcanza para poder pagar un alquiler y el resto de gastos. Fani ha contado a Uvalencia que conoció a Esperanza Obrera a través de la ONG Amigos de la Calle, que ayuda a personas sin techo en Valencia. "Desde el primer momento me acogieron y me ofrecieron un techo y comida. Yo, a cambio, participo en las recogidas de alimentos y en el resto de actividades que hacen y me encargo de colaborar en el mantenimiento y la limpieza del lugar".

En cuanto a la experiencia de la detención y los calabozos, nos cuenta que la policía le trató mal desde el primer momento: "Actualmente he de tomarme tres pastillas diferentes al día y la policía, pese a que se lo expliqué una y otra vez no me hacían caso. Incluso el resto de mujeres de la celda presionaron a la policía hasta que al fin me lo trajeron." Por último, Fani cuenta que lo único que quiere es encontrar un trabajo acorde a su enfermedad y poder tener una vida digna, pero que hasta entonces seguirá en Esperanza Obrera.

Dudu, de 32 años, es otra de las personas que actualmente viven en el edificio. De origen senegalés, llegó a España en patera hace 6 años y desde entonces se ha ganado la vida primero como mantero y actualmente como jornalero. Pese a que no domina mucho el español, cuenta que a las 6 de la mañana sale a trabajar hacia el campo, donde cerca de una veintena de compañeros se suben a una camioneta para trabajar de 12 a 14 horas. Sin embargo, muchos días cuando acude al punto de encuentro le dicen que no hace falta que trabaje y se tiene que volver a casa.

Susana, de 44 años y de origen venezolano, se encuentra actualmente viviendo en Esperanza Obrera huyendo de una relación en la cual sufría violencia de género. El colectivo Alanna le puso en contacto con ellos y ya lleva seis meses desde entonces. "A diferencia de los albergues que te ofrecen el Ayuntamiento o las ONGs, que están sucios y llenos de droga, aquí me tratan como una más y me ayudan a encontrar un trabajo. Ahora estoy trabajando 10 horas a la semana limpiando una casa y espero que me llamen de más sitios", afirma.

 

 

 

Subtema: Sociedad
Territorio: Valencia