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Reportaje sobre un informe publicado por la UE

El sabor oscuro de las especias

Hasta una quinta parte de las especias en el mercado europeo podrían estar adulteradas, según un reciente estudio de la UE
El sabor oscuro de las especias
Imagen: Especias en un mercado de Turquía. Fuente: Unsplash.com

Un reciente estudio publicado por el JRC, una institución de la Union Europea, ha desvelado que hasta una quinta parte de las especias y hierbas aromáticas presentes en el mercado de la UE podría estar adulterada con productos no autorizados.

El JRC (Joint Research Centre, en español el Centro Común de Investigación) es una de las 40 direcciones generales de la Comisión Europea, encargada de proporcionar asesoramiento científico y tecnico a la comisión Europea y a sus estados miembros en apoyo a sus políticas. Con este proposito desde el año 2019 la institución ha puesto en marcha lo que hasta ahora resulta ser la mayor investigación sobre la autenticidad de las hierbas y especias culinarias, sobre todo en términos de países participantes y número de análisis. El objetivo principal del plan era establecer la prevalencia en el mercado de algunos incumplimientos y de algunas posibles prácticas ilegales en la comercialización de estos productos.

Este plan de control coordinado invitaba a los Estados miembros de la UE a tomar muestras de determinadas hierbas y especias y enviarlas para su análisis al Centro Común de Investigación. Veintiún Estados miembros de la UE, además de Noruega y Suiza, presentaron casi 1.900 muestras al JCR. El estudio abarcó a muestras molidas o trituradas de seis especias diferentes: el comino, la cúrcuma, el orégano, el pimentón/chile, la pimienta y el azafrán, ya que se sospechaba que estas especias fueran objeto de manipulaciones frecuentes.

En total, el CCI realizó 9926 análisis en 1885 muestras; se analizaron 1340 muestras para detectar la presencia de colorantes no autorizados, y todas las 1885 muestras fueron analizadas para detectar la posible presencia de productos botánicos no declarados y aproximar su cantidad.

El índice global de muestras sospechosas encontradas fue del 17% (323 de un total de 1.885 muestras analizadas). La cadena de suministro del orégano resultó ser la más vulnerable, ya que el 48% de las muestras eran sospechosas de estar adulteradas, en la mayoría de los casos con hojas de olivo. El porcentaje de muestras sospechosas de estar adulteradas fue del 17% para la pimienta, el 14% para el comino, el 11% para la cúrcuma y el 11% para el azafrán. El porcentaje de sospecha más bajo (6%) se encontró en el caso de la paprika/chile.

La mayoría de las muestras sospechosas contenían material vegetal no declarado. En al caso del comino, el 14% de las muestras contenían sustancias como cilantro, mostaza, semillas de lino y de calabaza por encima del nivel máximo de sustancias extrañas permitidas. En las muestras adulteradas de cúrcuma y pimienta se detectó la presencia de varias sustancias que contienen almidón, como el maíz, arroz y avena. En el pimentón las sustancias utilizadas para adulterar el producto resultaron ser en la mayoría de los casos el maíz, la zanahoria, el tomate, semillas de girasol, cebolla y ajo, también por encima del 1%, el nivel máximo según la normativa europea. En el caso del azafrán, el 11% de las muestras estaban compuestas principalmente de cartamo y de calendula, con un muy bajo porcentaje de azafrán.

Solo en el 2% de las muestras de especias analizadas se detectaron colorantes no autorizados, como el Sudan l, Tartrazine, Allura Red, Bixin y Sunset Yellow. Una muestra de cúrcuma resultó contener un alto nivel de cromato de plomo, un compuesto químico venenoso que comprende plomo y cromo y actúa como neurotoxina cuando los humanos lo ingieren o inhalan, y por esto considerado inseguro en cualquier cantidad.

El principal reto ahora será individuar las tendencias especificas en estas manipulaciones fraudulentas, porque la cadena de suministro es compleja, larga y globalizada. Europa es una de las principales regiones importadoras de hierbas y especias del mundo, importando aproximadamente 300.000 toneladas cada año, en su mayoría especias procedentes de Asia oriental. La mayoría de las especias se producen en países en los que pueden tener lugar ciertos procesos posteriores a la cosecha, como el secado y la limpieza, antes de ser enviadas al país importador, donde se limpian y desinfectan aún más antes de ser envasadas y distribuidas a otras empresas alimentarias o al consumo minorista. En cada una de estas etapas pueden producirse manipulaciones fraudulentas y, cuanto más a menudo se transfiera el material de un operador a otro, mayor será la posibilidad de fraude.