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Energías renovables: del deseo al rechazo

Bajo el lema “Renovables sí, pero no así”, los vecinos de distintos municipios españoles reclaman una transición energética justa y sin un efecto negativo en la naturaleza
Energías renovables: del deseo al rechazo
Imagen: Manifestación en Madrid de las asociaciones contra la construcción de macro proyectos.

VALÈNCIA.- En medio de la crisis climática y energética existente, las grandes empresas multinacionales dedicadas a la instalación de productos generadores de energía renovable, como son las placas solares o los molinos de viento, están aprovechando para aumentar sus beneficios con la construcción de campos kilométricos en los que solamente encontramos estos artículos. El problema se encuentra en que estas obras las localizan en zonas donde se ha de arrasar con montes, terminar con la biodiversidad del lugar o destrozar el paisaje natural.

El aumento de estos proyectos provoca que los ciudadanos de las poblaciones afectadas intenten frenarlos mediante protestas, manifestaciones o firma de alegaciones enviadas a las instituciones competentes. Mediante el colectivo estatal ALIENTE (Alianza Energía y Territorio), miles de organizaciones y personas particulares de todo el país luchan contra la creación de estos enormes campos que amenazan con destrozar la naturaleza.

Un ejemplo de estos propósitos es el que pretende realizarse en la comarca leonesa Cabrera. Desde la asociación Cabrera Despierta, creada a raíz del anuncio del proyecto eólico que se intenta construir en los montes del territorio, cuentan que, si se lleva a cabo este plan, será el fin de esta región tal y como se conoce actualmente. “Estas estructuras serán visibles desde todos los pueblos de Cabrera y afectarán de forma crítica a una comarca que ya sufre un deterioro ambiental y paisajístico muy grande por las canteras de pizarra, así como por los incendios, destruyendo de forma irreparable el territorio virgen que nos queda”, dice la portavoz de la organización. Además, afirma que están a favor de las energías renovables, pero que esta no es la forma de realizar una transición ecológica.

Lo tenemos claro: es una transacción y no una transición ecológica, y tendría un impacto negativo muy severo sobre nuestro territorio y la vida de sus habitantes.”

Este proyecto contaría con cuatro parques eólicos, llevados a cabo por la empresa Green Capital Power, que es la responsable de la mayoría de los diseños de campos eólicos y fotovoltaicos que se pretenden construir en España (34 de las 67 instalaciones solicitadas al Gobierno son de este grupo). Desde la compañía, afirman que quieren energía 100% renovable, que comprenda desde su generación hasta su comercialización. Estas declaraciones chocan directamente con el manifiesto de Cabrera Despierta, donde sus integrantes exponen que con estas construcciones solamente se consigue industrializar la naturaleza.

Otro ejemplo es la planta fotovoltaica que la empresa Falck Renewables Power quiere levantar en la localidad valenciana de Chiva. Este macro proyecto cuenta con una extensión de 743 hectáreas, y se construiría a escasos metros del Paraje Natural Municipal Sierra de Chiva, el más grande de toda la Comunidad Valenciana. Desde la Agrupación de Asociaciones Salvemos Brihuela denuncian que las culpables de esta situación son las instituciones, puesto que aprueban leyes que fomentan las energías renovables, pero no tienen en cuenta las consecuencias negativas en los territorios donde se implantan. Este grupo ha conseguido movilizar a la ciudadanía y presentar alegaciones a las instituciones competentes, además de reunirse con la administración autonómica para intentar parar la construcción.

“Aprueban leyes sin ninguna planificación previa que regule estas actividades y dejando indefensos a los municipios al criterio de las empresas la decisión de las ubicaciones y las extensiones de los proyectos”.

La agrupación culpa a la empresa responsable de dedicarse a ‘comprar’ el apoyo de varias asociaciones vecinales. “ofrecen importantes cantidades de dinero a diferentes asociaciones locales a cambio de su apoyo al proyecto. En su ideario particular está que el dinero lo compra todo, pero debemos demostrarles que la voluntad de un pueblo por conservar su patrimonio natural no se compra con dinero”, comentan componentes de Salvemos Brihuela.

Falck Renewables Power, por su parte, informa de que esta planta va a suponer una importante inversión económica para la localidad, así como la creación de 500 puestos de trabajo y dotación económica para los ciudadanos de la localidad. Por otro lado, afirman que es “un modelo de sostenibilidad y desarrollo comunitario” ya que están comprometidos con el medio ambiente y esto tiene máxima prioridad.