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Las dos caras opuestas en la apertura del ocio nocturno

El ocio nocturno en los pueblos remueve el caos entre sus vecinos.

La vuelta de las fiestas en los pueblos promueve la alegría entre la gente más joven pero se vuelve a generar conflicto por las molestias en las viviendas de los alrededores.
El ocio nocturno en los pueblos remueve el caos entre sus vecinos.
Imagen: Grupo de jóvenes, los Fadrins, encargados de la realización de fiestas en Riba-roja de Túria. Fuente: Ayuntamiento de Riba-roja de Túria..

RIBA-ROJA DE TÚRIA.  Después de encontrarnos ante una pandemia mundial que ha privado al total de su ciudadanía de su bien más preciado: las relaciones sociales, han bastado casi dos años para que el mundo vuelva en su gran medida a la antigua normalidad y con ello, la vuelta al ocio nocturno tan demandado por la gente más joven. 

De este modo, después de 624 días, Riba-roja de Túria, da la bienvenida de nuevo a sus tradicionales fiestas representadas por los Fadrins (grupos de jóvenes entre 23 y 24 años que se encargan de organizar las macro fiestas dentro del pueblo) donde se invita a todo el mundo en su apertura, llegando a esperar una gran cantidad de jóvenes provenientes de los pueblos de alrededor.

 

Grupo de Fadrins, caracterizados de Peaky Blinders durante una de sus fiestas.

La realización de estas fiestas, se lleva a cabo en la Cebera del pueblo, situada en las afueras del mismo, un terreno que ha sido reformado y ha cobrado viva gracias a la aportación de la ciudadanía del pueblo, puesto que en este recinto, además de realizarse las fiestas del pueblo, también se llevan a cabo conciertos, actuaciones y otros elementos de carácter cinematográfico, artístico y cultural. 

La Cebera se encuentra situada a las afueras del pueblo ya que de este modo se podrían ahorrar molestias al conjunto de los vecinos por los ruidos y por el desastre que se pudiese generar a su alrededor en la realización de las fiestas, que es lo que estaba ocurriendo hasta hace tres años atrás. 

 

Paso del amor al odio.

Aunque la Cebera esté posicionada lejos de la gran mayoría del vecindario de Riba-roja, los vecinos siguen cargando contra la alcaldía las consecuencias que se van a poder desarrollar una vez realizada la primera fiesta de los Fadrins después de dos años. 

Contando con las experiencias anteriores, las molestias ruidosas y el caos que generan los jóvenes en el pueblo no disminuyen por mucho que la realización de las fiestas se haya adaptado a la Cebera, puesto que en su alrededor, siguen habiendo muchas casas y edificios con vecinos que no pueden descansar ni vivir tranquilos incluso por una semana completa (que es lo que duran las fiestas oficiales en la última semana de agosto).

Todos los años, sin ninguna excepción, los vecinos han puesto denuncias contra los festeros por las molestias y daños generados en sus alrededores, denuncias que cada año han hecho que los festeros se tuviesen que adaptar a nuevas zonas para poder disfrutar de las fiestas.

Pero este año, se está previniendo la realización de una fiesta demasiado grande para toda la gente que pretende acudir y es por eso que los vecinos han comenzado a alterarse y a dar avisos al ayuntamiento del pueblo. 

De este modo se da una bienvenida un tanto agridulce para el conjunto de la juventud de Riba-roja ya que existe una ilusión por la realización de la nueva fiesta pero con la incertidumbre de no saber si podrán seguir haciendo muchas más.

 

¿Medidas eficaces?

Ante todos los avisos que se han llevado a cabo al Ayuntamiento de Riba-roja de Túria, el alcalde Robert Raga, realizó el pasado jueves una reunión con los 30 miembros que forman los Fadrins, para advertirles de las medidas a las que se tienen que ajustar para la realización de su fiesta.

Entre otras cosas, el aforo sería del 90% respecto a fiestas anteriores a la Covid´19, dando una prioridad de entrada a todas las personas que pertenezcan al pueblo respecto a la gente que venga de alrededores.

Otro punto importante es que, anteriormente, la Cebera se convertía en su totalidad en una pista de baile con barras en cada esquina para comprar bebida, pero a partir de ahora, solo el 50% se usará como pista de baile y el otro 50% se usará a modo de bar, donde habrá mesas y sillas. En este 50%, es donde la gente podrá únicamente consumir alcohol y no en la misma pista de baile. Además, en todo momento se deberá de hacer uso de la mascarilla (excepto cuando se esté consumiendo alcohol en la mesa). La última de estas medidas, es que, a pesar de que las discotecas puedan abrir en un horario indefinido, La Cebera deberá cerrar a las cinco de la madrugada.

Con todas estas medidas, el alcalde ha querido rebajar el posible enfado de los vecinos ante la realización de la fiesta, pero también ha generado enfado entre los más jóvenes, ya que el ayuntamiento ha puesto más restricciones que las que dio por finalizadas Ximo Puig en el último aviso y además, el precio de las entradas ha encarecido respecto a las anteriores fiestas a la pandemia ya que de este modo, mucha gente de los alrededores dejaría de acudir y el número de miembros en la fiesta sería menor.

Así pues, con este revuelo a medio resolver, seguimos sin saber como serán las reacciones después de la realización de la fiesta, reacciones aplicables al resto de los pueblos de alrededores donde pasamos de llegar a establecer nulas relaciones sociales, a organizar macro fiestas y desorden social.

 

 

 

 

 

 

 

 

Tipo: Noticia
Subtema: Sociedad
Territorio: Valencia