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Mercadillos artesanales

Kokedama: un nuevo concepto de decoración de interiores con plantas

Esta técnica artesanal japonesa es capaz de conseguir que las plantas puedan vivir fuera de su maceta, logrando decorar multitud de estancias de una forma muy original
Kokedama: un nuevo concepto de decoración de interiores con plantas
Imagen: Puesto de Verdearte en El Jardín de Tato (Godella). Fotografía: Stella López
Autoría: STELLA LÓPEZ RUIZ

VALÈNCIA. Con la llegada de la Navidad, también lo hacen los tradicionales mercadillos navideños, que cada año llenan las distintas ciudades del auténtico espíritu de esta festividad. El instituto público valenciano Luis Vives se encarga anualmente de realizar su famoso y conocido mercadillo, que se ha convertido ya en toda una tradición para estas épocas. Dicho mercadillo reúne a decenas de comerciantes de distintos puntos de la comunidad, que aprovechan para exponer su arte y darse así a conocer

A parte de más de 30 puestos de artesanía, actividades para niños, y música, este mercadillo es toda una experiencia para compartir con la familia y los amigos en esta temporada tan mágica del año. No obstante, en esta ocasión, debido a la pandemia mundial que estamos viviendo, no ha sido posible su celebración, y muchos de los artesanos se han visto afectados, viéndose obligados a adaptarse a la situación, y a buscar puntos alternos en los que poder continuar extendiendo su maestría.

Este es el caso de Sebastián Pedotti y Silvana Cerbino, dos de los muchos participantes que anualmente se encargaban de compartir su destreza en este famoso mercadillo, con unos productos completamente innovadores, que ya han conquistado a multitud de valencianos y valencianas, así como a habitantes de otras provincias españolas. 

Imagen: Pedotti y Cerbino en un mercadillo artesanal de Godella. Fotografía: Stella López

Su negocio, Verdearte, consiste en la venta de plantas sin maceta, empleando para ello una técnica japonesa llamada Kokedama, cuyo propósito es lograr que las plantas puedan sobrevivir fuera de los recipientes convencionales, gracias a una compleja elaboración con diferentes sustratos, musgo para la base y cuerda para evitar que el contenido se desarme. 

Estéticamente son como cualquier planta convencional salvo por la base de las mismas, en las que hallamos una peculiar bola de musgo, que se convierte en el soporte de la planta con todos los nutrientes necesarios para su supervivencia. Su método de riego es bastante novedoso también, ya que consiste en sumergir esta misma bola durante unos segundos determinados para posteriormente dejarla escurrir.

“El riego es por inmersión: a diferencia de una planta corriente en la que el agua se echa en la maceta, en este caso se sumerge la bola de musgo en agua, durante el tiempo oportuno, una vez a la semana. Luego se saca y se coloca debajo algún recipiente como un plato o un vaso para que drene y expulse los excesos”, ha declarado Pedotti. 

Según ha indicado Sebastián, esta técnica se realiza mayormente con plantas de interior, ya que las de exterior son “más complicadas debido a las inclemencias del tiempo” y porque dentro del hogar pueden estar “mucho mejor controladas”. En cuanto a las plantas con las que trabajan se encuentran fitonias, drácenas, pachiras, anturios, bromelias, solanums, calateas o beucarneas, entre otras muchas. Para Navidad suelen elaborar también cipreses y los venden a modo de árboles navideños. 

“Las kokedamas son plantas elaboradas siguiendo una técnica japonesa, cuya traducción literal sería 'bola de musgo', que es justo lo que se ve externamente”, ha explicado el artesano. 

El argentino ha revelado para uValencia que inició el proyecto en 2012, hace ya 8 años, cuando comenzó a ver en ello “una forma de comercializarlo” y después de asesorarse con algunos expertos en mercados decidió “probar suerte”, ganando poco a poco aceptación.

A su vez, Pedotti confesó lo siguiente: “Un día mi madre me contó lo que estaba haciendo y me gustó, así que intente aprender a hacerlo con su ayuda. El problema está en que ella lo hacía con las plantas que tenía en su casa y yo quería hacerlo con plantas que fueran bonitas. Entonces comencé a probar con plantas decorativas, pero no funcionaba. Fue así cómo descubrí que no todas las plantas eran iguales y que cada una necesitaba unas medidas diferentes”.

Sebastián ha confesado que gracias a todas las pruebas que han realizado, a día de hoy tanto él como su compañera Silvana saben qué necesita exactamente cada una de sus plantas, así como el tiempo de riego, que puede variar entre los 5 y los 60 segundos.

“Si las dejamos más tiempo del indicado se pudren, y si no las regamos el tiempo que toca necesitan más. Por eso es importante que sepamos el tiempo pertinente para cada planta y se lo decimos a nuestros clientes”, ha indicado Cerbino. 

Realizar la característica bola de musgo requiere de bastante tiempo, ya que primero es necesario retirar la planta de su maceta y limpiar bien sus raíces, después se añade el musgo con los sustratos que previamente se han preparado y por último se ata con hilo para evitar accidentes. Además, debido a que el musgo está prohibido cogerlo del monte, ambos artesanos necesitan guardar las facturas que acreditan su procedencia, para evitar así posibles problemas.

Una vez preparada la kokedama, la duración de vida de la misma es de un mínimo de dos años si se cuida bien. “Pasados dos años, si la planta está creciendo mucho o algo no va bien, la restauramos, ponemos nuevos nutrientes y todo lo que sea necesario para que pueda durar otros dos años más”, ha asegurado Pedotti.

Con respecto a la flor de las plantas, el artesano ha revelado lo siguiente: “La flor evidentemente no te va a durar dos años, pero la planta sí. La flor se marchita, y en ese caso no vuelve a echar otra; es una única floración por planta. En cambio, hay algunas que sí pueden volver a echar flor. Así que depende, es como en la naturaleza a fin de cuentas. Nosotros la transformamos, pero no le modificamos nada a la planta”.

Su público más fuerte se encuentra a partir de los 25 años, ya que según ha confesado el argentino, los adolescentes "no lo encuentran interesante", y las personas mayores no suelen entender mucho el concepto ya que son “más tradicionales” y lo ven “muy moderno”.

La pareja no realiza ventas online, ya que los transportistas "no comprenden que son productos delicados", por lo que las plantas acaban rompiéndose, y tras probarlo alguna que otra vez han visto que no les funciona. Es por ello que comercializan sus plantas en mercadillos de distintos puntos de España, y en Navidad, para ellos es tradición realizarlo en el instituto Luis Vives, aunque este año no vayan a poder hacerlo.

Debido a que no efectúan compras online, se encargan de publicar en todas sus redes sociales, principalmente en Instagram o Facebook, los mercadillos a los que asistirán, para facilitar a sus clientes su localización, y que puedan acercarse al lugar en cuestión para adquirir una de estas plantas tan originales. También comparten los cuidados de las kokedamas e imágenes de sus nuevas creaciones.

“Normalmente los mercados artesanales y medievales son costosos: a diferencia de un mercadillo, en el que pagas una tasa por ocupación de la vía pública. En nuestro caso mayormente son eventos privados, así que se suele pagar más. De todas formas, ahora mismo por la Covid no tenemos muchas posibilidades de trabajar, así que vamos metiendo la cabeza donde podemos”, ha confesado Sebastián. 

Tipo: Noticia
Subtema: Otros temas
Territorio: Valencia