El relevo generacional: el principal problema de la agricultura valenciana

VALÈNCIA. 09/12/2022. La edad media de los agricultores en la Comunidad Valenciana es de 64,4 años, la más alta de España, según un estudio elaborado por la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) a partir de los datos extraídos del Censo Agrario 2020 del Gobierno. Esta cifra constata el envejecimiento de la población que sufre la agricultura, un sector esencial en la sociedad.
Este dato no es el único que llama la atención en el estudio, ya que tan solo el 0,3% de los jefes valencianos de explotaciones agrarias tienen menos de 25 años, sacando a la luz otro de los graves problemas del sector primario, la falta de relevo generacional.
Edad de los jefes de explotación agraria en España (2020)
Fuente: AVA-ASAJA
La principal inquietud del sector: la rentabilidad económica
La falta de relevo generacional está relacionada con las inquietudes y problemas a los que se enfrentan aquellos jóvenes que se quieren incorporar al campo. El motivo principal de la falta de gente joven en el sector es la rentabilidad económica.
"La agricultura ha pasado de ser una actividad rentable a una ruinosa"
“Antes, la agricultura se pasaba de abuelos a padres y de padres a hijos. Ahora los hijos ven que los padres están pasándolo muy mal. No tienen ingresos y pierden mucho dinero durante las campañas. Esta situación solo se puede revertir garantizando unos precios dignos,” afirma Héctor Alepuz, jefe de prensa de AVA en uvalencia.es.
La insuficiencia de las ayudas
El sector juvenil de la agricultura cuenta con una serie de ayudas, como la subvención a la primera instalación que facilita a los jóvenes su establecimiento como titulares de explotaciones agrarias viables, sostenibles y competitivas con el objetivo de rejuvenecer y profesionalizar el sector. No obstante, Alepuz declara que las ayudas son importantes al principio, pero que los agricultores quieren vivir del precio de su cosecha ya que las ayudas siempre están en un segundo plano.
"Si el precio del producto falla, todo falla. Las ayudas solo son un empujón"
A pesar de las ayudas que reciben, los jóvenes agricultores intentan escapar del modelo comercializador tradicional, donde las grandes cooperativas y comercios pagan un precio muy bajo al productor. Un claro ejemplo es la campaña de cítricos de 2019 donde los agricultores solo percibieron de media 12 céntimos por cada kilo frente a los 1,47 euros al que se vendieron el mercado.
Bajo este contexto, los jóvenes agricultores buscan consumidores que valoren y estén dispuestos a pagar un poco más por una agricultura de kilómetro 0. Este es el caso de José María Zarzo, un joven agricultor de 22 años, que a través de su página web frutosdelatierra.es se ha lanzado a ofrecer sus propios cultivos de temporada directamente del campo a casa, sin intermediarios.
Página web frutosdelatierra.es
“Nos hemos tenido que reinventar, sobre todo después de la pandemia ya que la situación actual de los precios es insostenible. Desde Frutos de la Tierra apostamos por la venta directa, sin intermediarios que arruinan a los pequeños agricultores”, afirma en declaraciones a este medio Zarzo.
El nuevo perfil de agricultor
Un estudio presentado por la Universidad de Córdoba, constata que los jóvenes que se incorporan al sector agrario tienen una formación académica más elevada que los agricultores tradicionales. Este nuevo perfil de jóvenes agrónomos profesionalizados da esperanza para poder revertir la situación de la agricultura.
“La profesionalización en el sector es esencial. La imagen de ‘paleto’ que se tiene de los agricultores es una falsedad. Ser agricultor implica muchos conocimientos y que los jóvenes que se incorporan tengan una formación técnica agrónoma es necesario e idóneo”, asegura el responsable de comunicación de AVA.
La acequia mayor de la localidad valenciana Benaguasil. Fuente: María Navarro
El peligro medioambiental
El abandono de tierras productivas en la Comunidad Valenciana sigue una tendencia ascendente. Este año se han detectado más de 161.567 hectáreas abandonadas tanto de regadío como de secano. A parte del peligro que supone la falta de relevo generacional para la producción de alimentos en Europa, también existe la amenaza medioambiental.
"Es un riesgo, se está poniendo en juego el paisaje"
Los campos cultivados frenan los incendios y los bomberos los utilizan como refugio para la extinción del fuego. En cambio, los campos abandonados con hierba seca pueden convertirse en un polvorín si se produce un incendio. Además, también provoca la sobrepoblación de ratas, serpientes, jabalís, etc... “Estamos jugando con fuego, hay que cuidar la agricultura ya que es necesaria para una buena salud ambiental”, asegura Alepuz.
Naranjo en plena producción. Fuente: María Navarro