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El Brat Pack de Hollywood: hitos de una generación perdida

El reparto de 'St. Elmo, punto de encuentro' y 'El club de los cinco' permanece en el olvido tras haber retratado el espíritu de los ochenta
El Brat Pack de Hollywood: hitos de una generación perdida
Imagen: Secuencia de El Club de los cinco. Foto: IMDB

18/ 11/ 2020 - VALENCIA. Hace 35 años que David Blum, columnista para el New York Magazine, entrevistó a un joven Emilio Estevez una noche de rodaje de la película culmen de lo que el periodista llamaría como el Hollywood’s Brat Pack (El hatajo de mocosos de Hollywood). La culpable de esta definición fue St. Elmo, punto de encuentro (1985), de Joel Schumacher, una película caracterizada por su gran apología a la eterna juventud, con los desfases que esta conlleva.

Entre juerga y juerga, ese año de 1985 se estrenó la película que, junto con la de Schumacher, abastecería el elenco de mocosos de Hollywood: El club de los cinco (1985), de John Hughes, en la que a través de los estereotipos clásicos de adolescentes de instituto (un atleta, una princesa, un criminal, un cerebro y una chiflada) se abordaron los dramas existenciales de cada uno de ellos.

Estevez lideró el Brat pack, junto con Rob Lowe y Judd Nelson, que incluía el reparto completo de ambas películas: Ally Sheedy, Molly Ringwald, Anthony Michael Hall, Andrew McCarthy, Demi Moore y Mare Winningham

Portada del reportaje de Blum en New York Magazine. Foto: New York Magazine

Con el tiempo, también se creyó conveniente denominar a los greasers de Rebeldes (1983), filme de Francis Ford Coppola, como partícipes de esa juventud sedienta de afecto. Pero lo cierto es que fue únicamente Patrick Swayze quien repetiría pantalla con el Brat Pack, en Youngblood (1986), de Peter Markle, y en Amanecer Rojo (1984), de John Milius, poniendo en entredicho la pertenencia al grupo de otros como Tom Cruise, Matt Dillon, Thomas Howell o Ralph Macchio, todos ellos integrantes de Rebeldes.

El conservadurismo de Reagan, la guerra de Vietnam y el pánico comunista son recurrentes en los diálogos

Otros imprescindibles que marcaron a la generación fueron John Huhges y Susan Eloise Hinton. El primero dirigió películas como Dieciséis velas (1984) o La chica de rosa (1986), las cuales lanzaron a la fama a la efímera Molly Ringwald. Mientras que Hinton, escritora con 17 años, es la autora de Rebeldes o la Ley de la calle, ambas llevadas al cine por Coppola en 1983; de Tex (1982), dirigida por Tim Hunter; y de Vientos de Tempestad (1985), de Christopher Cain, interpretadas todas ellas por el Brat Pack.

El contexto histórico en el que se enmarcan dichas películas juega un papel importante en sus tramas, pues el conservadurismo de Reagan durante estos años, la guerra de Vietnam y el pánico a la invasión comunista son recurrentes en los diálogos de los protagonistas. Por un lado, el hermetismo que supusieron las políticas derechistas estadounidenses a la hora de tratar temas como el sexo o las drogas es, precisamente, aquello en lo que se reflexiona en profundos diálogos en El club de los cinco o en Vientos de Tempestad.  

De otra manera, la falacia de una invasión comunista es central en películas como Amanecer Rojo, donde Patrick Swayze, Charlie Sheen y Jennifer Grey, entre otros, pretenden salvar un pequeño pueblo de Colorado invadido por guerrillas comunistas; o Juegos de Guerra (1983), de John Badham, donde Matthew Broderick, otro candidato a mocoso de Hollywwod, está al borde de hacer estallar la III Guerra Mundial. 

Reparto de Rebeldes (Francis F. Coppola, 1983). Foto: IMDB

Ansiaban ser eternamente jóvenes y temían caer en el olvido

Envueltas en un aura de críticas a las sociedades que no comprenden a los adolescentes, estos filmes trataron de reflejar las necesidades de estos. Lo mismo que anhelaba Moore en St. Elmo, punto de encuentro, lo deseaban los chicos del East Side en el Rebeldes de Coppola o los incomprendidos de Hughes. Estaban faltos de amor y comprensión, ansiaban ser eternamente jóvenes y temían caer en el olvido, consecuencias que, a efectos prácticos, ocurrieron

 

Decadencia de una moda

Como el mal augurio que acompaña al fuego de San Telmo, título original de la película de Schumacher, la carrera profesional del Brat Pack se vio abocada al olvido en el cambio de década al atragantarse con sus propios personajes. Estevez, Nelson y McCarthy tuvieron problemas con el alcohol; Lowe, con el sexo; Dillon, con el alcohol y las drogas; Sheen, con el alcohol, las drogas y el sexo; y Howell, Michael Hall, Macchio, Ringwald, Winningham y Sheedy simplemente desaparecieron. Pese a ello, algunos como Cruise consiguieron desvincularse del concepto de ‘mocoso’, con películas como Nacido el cuatro de julio (1989), de Oliver Stone, o La tapadera (1993), de Sydney Pollack. 

Todo este revuelto de anhelos, sentimientos y demás fue conjugado a la perfección en las bandas sonoras de la generación. A través del Don’t you forget about me de Simple Minds en El Club de los cinco, de Young and Innocent de Elefante en St. Elmo, punto de encuentro o de Stay Gold de Stevie Wonder en Rebeldes, quedó constancia de que aquellos mocosos no querían hacerse mayores, pero, muy a su pesar, crecieron.

 

Youngblood
Youngblood
Vientos de tempesatd
Vientos de tempesatd
Todo en un día
Todo en un día
Tex
Tex
St. Elmo, punto de encuentro
St. Elmo, punto de encuentro
Rebeldes
Rebeldes
Oxford Blues
Oxford Blues
Nacido el cuatro de julio
Nacido el cuatro de julio
La chica de rosa
La chica de rosa
El club de los cinco
El club de los cinco
Dieciséis velas
Dieciséis velas
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